domingo, 22 de julio de 2012



                           EL ESTADO TÍTERE ( I )                   O el final de las dos grandes revoluciones modernas.

                                                                            (Julio de 2012, Selva-Mallorca)

La verdad es que este aire sahariano te invita más a escribir sobre algún tema más ligero, tipo tinto de verano. De cómo no debiéramos dejarnos amargar la existencia y seguir, por ejemplo, hablando en el ascensor del tiempo, como se ha hecho toda la vida. Un ingenio que ha sido concebido casi en exclusiva para ese fin y en el que ahora, ay dolor, puedes oír al del 4ºB :”Pues dicen que ahora van a volver a subir al euribor”. A lo que la del 5ºA , dando un respingo responde sin aliento: “ Pues acabo de oír que las primas del riesgo están ya por las nubes”.
 Por favor, por favor, misericordia. El ascensor , recinto sagrado de la meteorología por excelencia, y como mucho, sólo para los más osados, lugar estratégico desde el que observar el suicidio epitelial del cuero cabelludo del último en acceder al cubículo. Lo más. Duele de veras ver este recinto  convertido ahora  en un lugar más desde el que continuar flagelándonos por partida doble . Por la cruda realidad , y por su recordatorio permanente desde todas las trincheras. Antes de abrirse las puertas todavía susurra sentencioso el abuelo del 6ºA.-" si es que ya llevábamos mucho tiempo viviendo por encima de nuestras posibilidades". Y lo dice él, maldita sea, lo dice él, que cuenta sus excesos en céntimos de euro que detrae de su jíbara pensión de autónomo. Y se autoaplica con rigor espartano su propio recorte: el carajillo de los jueves se ve transmutado en el cortadito de todos los días. Es por los mercados, le justifica a Manel que lleva veinte años sirviéndole el carajillo los jueves en el bar del "maño" de su misma calle.
   Pero vamos al meollo, y el meollo es solo uno. Y éste no es otro que el de que el estado está en quiebra. No me refiero a la quiebra económica que es obvia, sino a la quiebra como herramienta formal y determinante de poder. Me refiero a la quiebra del Estado Burgués y Democrático, heredero de la Revolución Francesa (1789) y profundamente impregnado por las consecuencias de la Revolución Proletaria (1917) , que ha entrado en una espiral autodestructiva imparable.
 ¿Cómo ha sido esto? ¿Cómo se puede pasar de un estado poseedor de unas dosis importantes de autoridad e incluso de poder, a iniciar este proceso sumamente acelerado de una pérdida de ambos elementos al mismo tiempo?
  Habría que dar por sentado que la autoridad del estado sería aquella que se deriva de su legitimidad. Esta a su vez sería la cedida por los ciudadanos (pueblo) a la casta política a través de las urnas.
  Respecto al poder a día de hoy nadie honesto puede poner en duda que el poder real, el poder fáctico, reside en quienes poseen el poder económico. Que a su vez llamamos "el sistema". O sea el sistema económico capitalista. Y "el sistema" se impone .El poder se impone. Nadie le exige que sea legítimo, ni falta que le hace.
  Considerando un definitivo punto de inflexión la caída del muro de Berlín (1989) , este ya viejo sistema capitalista, moderado hasta ese momento por una estrategia de tensión (mezcla del llamado socialismo real, y los activos movimientos de izquierda y ecologistas europeos principalmente) recobra una vitalidad sin precedentes. Se puede escuchar por esos años  ya a los pioneros del "anarquismo capitalista"o anarcocapitalismo. Es decir los capitalistas que comienzan a considerar que ellos pueden gestionar el estado, y particularmente el uso de la fuerza de una manera más eficaz y rentable que esa casta de burócratas y políticos. Un ejemplo ilustrativo de este hecho es el número actual de mercenarios en Irak defendiendo los intereses de las multinacionales, que superan al de activos del ejército de los EEUU. Bien, este capitalismo voraz e insaciable se ha dado en llamar "capitalismo neoliberal", y esto es "el sistema". A todo lo que está fuera del sistema y le temen como al diablo le llaman "antisistema". Como se puede percibir a diario a través de prácticamente todos los medios, ser antisistema es como estar estigmatizado. En el mejor de los casos se trataría de peligrosos locos fanáticos Ya volveremos sobre el tema.
   ¿Porqué el estado pierde su autoridad y por tanto su legitimidad?
   Para mi particularmente hay una explicación que me encanta porque es tan evidente y tan obvia....
  Como todo el mundo sabe, sin necesidad de ser un experto en demoscopia en España puede haber entre un 15 y un 20 % de chusma de extrema derecha (como en cualquier país europeo), que por coyunturas de una democracia tardía y una derecha particularmente agreste, cohabitan confortablemente en las filas del PP. Considero por cierto que esto es muy negativo para un sistema democrático.
   Cualquiera que haya oído, leído, los medios de los ultramontanos, habrá descubierto que estos pájaros súbitamente se han convertido en grandes defensores de la democracia. Estos especímenes que estuvieron callados bajo la dictadura, cuando no activos en sus filas, ahora predican la democracia. Y ubican a todos aquellos que se quejan de algo, sindicatos, actores, ecologistas, pobres de solemnidad, feministas, gays, manteros, inmigrantes ,emigrantes, abortistas, ecologistas, progresistas, a los que no nos gustan los himnos, ni las banderas, ni la madre patria, ni la madre que los parió. Casi todos somos unos anti demócratas. Y se les llena la boca de ley, orden, estado de derecho. Y dices aquí algo no cuadra. Si a estos pájaros se les llena la boca de democracia, no puede tratarse más que de que estamos hablando de cosas radicalmente diferentes. Por eso la Esperanza Madriles (no es una virgen nueva, es la presidenta de la comunidad de Madrid), insistía tenazmente en que nuestra democracia es una democracia sin adjetivos.
   ¿ Dónde está la trampa magníficamente urdida y consolidada en estos últimos veinte años?
  A quién posee el PODER, el poder fáctico ( o sea las pelas) obviamente  le interesa la estabilidad. Y para ello han conseguido un sistema casi perfecto. Se trata de promover, financiar, consolidar dos partidos hegemónicos (el llamado bipartidismo) que se alternan en el poder sin provocar la menor tensión en "el sistema". En USA que son,  en este sentido, maravillosamente ingenuos no tienen el menor recato en presentar los números de los millones de dólares regalados magnánimamente ora al candidato demócrata ora al candidato republicano. Lo mismo hace la FED (la Reserva Federal Americana), respecto a los denominados " gastos de cabildeo". Es decir, la pasta que dedican a convencer a los políticos de turno para que voten determinada propuesta en una dirección u otra (que majos, y lo apuntan en sus cuentas de explotación, todo bien clarito).
   Ambos partidos, demócratas y republicanos, socialistas y populares , y sus equivalentes en todos los países occidentales tienen por tanto en común lo fundamental: es decir, la fidelidad a quién les garantiza ese sistema de alternancia y de subsistencia. Ese es su mayor compromiso, esa es su única lealtad. La de aguantar "el sistema". Es momento de recordar el pavor que sobrevino a las elecciones griegas. De pronto ocurre algo insólito. Los dos partidos encargados de garantizar "el sistema" no pueden hacerse con el poder. Dicho de otro modo, aparece la posibilidad de que puedan acceder al gobierno partidos "antisistema". La  crisis de pánico recorre la democrática Europa como una epidemia.
   Se produce así el hecho que padecemos ya en todo Occidente. La "autoritas" que debía de emanar de la legitimidad de unos ciudadanos libres, que eligen libremente, simplemente no existe. Sólo puedes elegir entre lo malo y lo peor. El ciudadano sólo puede elegir básicamente entre dos partidos que ya tienen vendidas sus lealtades. Sólo es preciso reforzar la situación con unos elaborados procesos de alienación colectiva y la tarta seudodemocrática ya está servida. Si a eso unimos, como ocurre en este país de atolondrados que incluso los programas con los que te presentas a las elecciones (caso del PP) se ejecutan en el sentido contrario al propuesto, es evidente que nos encontramos con un  estado, y por ende un  gobierno, que carecen de toda autoridad y consecuentemente de toda legitimidad. Y no pueden por tanto considerarse en modo alguno estados democráticos , sino de una forma puramente retórica.  Es más evidente todavía, que  sabiendo quién tiene el poder fáctico, pueda el estado considerarse soberano (ya continuaremos con esto en nuevos episodios, al albur de las diversas corrientes soberanistas sobrevenidas en esta coyuntura tan radicalmente adversa a cualquier concepto soberano)
 Recapitulando: sólo dando los pasos precisos se llega a la situación en la que nos encontramos. Lo lamentable es que mientras uno se distrae con el circo, o con la pura supervivencia, los otros van dando los pasos por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario